Elegir entre una puerta abatible y una corredera no es solo una cuestión de estética; es una decisión pragmática que depende totalmente de los metros cuadrados que tengas y del uso que le vayas a dar a la habitación.
Puertas Abatibles
Son las puertas tradicionales que se abren pivotando sobre bisagras fijadas al marco. Necesitan un ángulo de barrido para abrirse.
¿Por qué elegirlas?

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Cierre Hermético: Al encajar perfectamente en el marco, ofrecen un aislamiento térmico y acústico superior. Si quieres silencio en un dormitorio, esta es la opción.
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Acceso Total: Permiten dejar libre el 100% del hueco de paso de forma inmediata.
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Mantenimiento y Coste: Son más económicas de instalar y casi no requieren mantenimiento (más allá de una gota de aceite en las bisagras cada pocos años).
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Estilo: Ofrecen una sensación de robustez y permiten usar manillas o pomos más decorativos.
Puertas Correderas
Son aquellas que se desplazan lateralmente sobre un raíl. Pueden ser exentas (se deslizan sobre la pared) o empotradas (se esconden dentro del tabique).
¿Por qué elegirlas?
Ahorro de Espacio: Son las reinas de los pisos pequeños. Al no necesitar el «barrido» de apertura, te permiten colocar muebles justo al lado de la puerta que de otro modo estorbarían.
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Fluidez Visual: Ideales para conectar ambientes (como un salón y un comedor). Si las dejas abiertas, crean una sensación de continuidad y amplitud.
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Accesibilidad: Para personas con movilidad reducida o en sillas de ruedas, a veces son más fáciles de maniobrar que una puerta que «viene hacia ti».
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Estética Moderna: Aportan un toque minimalista y contemporáneo al diseño del hogar.
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